Pasaron unos tres meses y han sido difíciles, pero digamos que ya pasó lo peor. Terminaron y decidiste que a pesar del dolor era lo mejor para los dos. Qué digo para los dos… ¡para ti!
Tomaste todas las precauciones del caso para superar este momento: dejaste el tema claro con él diciéndole lo que sentías, lo bloqueaste de tus redes sociales, no volviste a responder a sus llamadas y después de haberte desahogado con tus amigas la primera semana, guardaste todos tus recuerdos para siempre.

Claro, hay días más difíciles de otros, a veces la nostalgia y el cariño que quedó en el aire te pueden tender una trampa y cuando piensas que tienes el tema más o menos controlado… ¡zas!, te vuelves a sentir triste.
Es normal, el proceso para olvidarte de alguien de quien estuviste enamorada y con quien seguramente compartiste muchas cosas, incluyendo algunas planes a futuro, no es tan lineal como uno quisiera. A veces, ves lo sucedido de forma más lejana, y otras sientes que hubiera pasado ayer.
¿Estás siendo tu mejor amiga?
En este trayecto, puede que tú te juegues en contra. Por ahí tendrás ganas de llamar, escuchar su voz o aparecerte como de casualidad a la salida de su trabajo. Controla tus impulsos porque sino te estancarás en el proceso de olvido y llamarás a la tristeza.

Ya has imaginado como cincuenta veces (y tal vez me quede corta) un encuentro casual en plena calle. Si tienes mala suerte (como me pasó a mí) este encuentro pasa de la imaginación a la realidad y créeme, lo último que consigue es hacerte sentir mejor.
Pero digamos que sí, eres fuerte y nada, no coges el teléfono, ni vuelves a ver nunca más su cuenta en el facebook para ver si por casualidad se acordó de ti. Te has centrado en las cosas que dejaste de lado por la relación y has conocido nuevas personas que te han hecho sentir mejor. Hasta aquí todo bien.
Tu ex te escribió…
Pero un día cualquiera y sin previo aviso, allí está: el resumen de todas esas noches en vela y de esas lágrimas que te tragaste cada vez que algo te llevaba a tu pasado junto a él. Nada mejor para estropearte un día que parecía ser normal: un mensaje en tu bandeja de entrada (en tu correo, en tu celular, en tu facebook, twitter, demasiadas opciones a mi parecer) y su nombre clarísimo.

¡Sí, lo mejor sería borrarlo y hacer de cuenta que esto jamás sucedió! Pero seamos sinceras, la mujer que haga esto, no es mujer. Nos carcome la curiosidad (¿qué querrá decirme ahora?) y sucumbimos.
Una de las peores cosas que puedes encontrar es el link de la canción que ambos adoraron y que simboliza el momento más romántico de su relación o una simple frase “te extraño”. Sí, seguramente te preguntaste qué significa eso: ¿quiere regresar? ¿se acordó de ti simplemente? O acaso decidió que justamente hoy te quiere hacer la vida a cuadritos.

Lee esto con atención: NO IMPORTA. El por qué lo hizo ya no es esencial. A lo mejor se siente solo, le vino la nostalgia o quizás sí te extraña. En lo que debes enfocarte ahora es en ti, qué es lo que quieres. No dejes que un mail, un mensaje o una llamada cambié totalmente lo que pensabas ayer.
Si recibiste una llamada de tu ex… ¿qué puedes hacer?
Hace unos días estaba pensando en las cosas que son determinantes en nuestra vida y lo cierto es que concluí que pocas cosas lo son. La vida puede ser tan sorprendente que puedes volver a sentarte a conversar con esa persona (amiga, ex, familiar) a la que juraste no volver a dirigirle la palabra o ver a alguien de quien te despediste con tristeza que pensaste no encontrarías nuevamente.

Si las cosas terminaron bien con ese ex y no te hizo daño de forma deliberada (no te engañó, no está metido en vicios, no tiene serios problemas psicológicos, etc.) y la verdad es que tú también tienes ganas de verlo o saber de él hace mucho, esta puede ser una gran oportunidad. A lo mejor no vuelven pero puede ser el comienzo de una amistad sana.
Tu ex no es bueno para ti
Sin embargo, si tras un análisis concienzudo interior (y claro, también con tus amigas) sabes en los más profundo de tu corazón (porque chicas, aceptémoslo, en el fondo lo sabemos) que no es bueno para ti, que te ha traído más sufrimiento que lo que te ha hecho feliz.
Entonces, ¿para qué? Para qué desenterrar algo que ya estaba comenzando a morir de forma natural (aunque dolorosa), para qué engañarte a ti misma pensando que pueden recuperar lo que algún ves tuvieron (que sabes que no fue del todo real), para qué conformarte con las migajas de un amor que probablemente no te sirva para nada.

Y si esta es la situación, ¡no le respondas! Llama a alguna amiga o amigo cercano que sepa de la situación y cuéntale lo que ha pasado. Escúchalo, te hará recordar todas las razones por las cuales tú misma concluiste en algún momento que la separación fue lo mejor para ti.
No retrocedas, responderle puede significar reabrir las heridas. No te la pases preguntándote por qué te escribió. La razón que sea (así sea que realmente te extraña) ya no es tu problema. Tú ya no le debes nada y eres lo suficientemente libre para hacer lo mejor para ti, sin él. ¡Suerte!

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